01 / La medidaPrecio por unidad, siempre
Todo precio se convierte a euros por kilo, por litro o por unidad antes de tocarlo. Es la única forma de comparar un bote de 400 g con uno de 800 g, y es además la cifra que la ley obliga a mostrar en la etiqueta precisamente para eso.
Si un producto no dice cuánto contiene, se descarta. Un precio por kilo deducido a ojo es peor que no tener precio: el error no se ve y se propaga a todo lo demás.
02 / El resumenMediana, no media ni mínimo
De cada alimento hay decenas de productos. Para resumirlos en una cifra se usa la mediana: el valor central.
La media no serviría porque un solo producto de lujo la arrastra hacia arriba. El mínimo tampoco, porque lo secuestra cualquier rareza barata: los huevos de codorniz salen a 0,10 € la pieza y no representan lo que paga nadie por una docena de huevos. La mediana aguanta los dos extremos.
Tampoco se mezclan unidades dentro de un alimento. Si a «almendras» se colara una bebida de almendras, la cifra promediaría euros por kilo con euros por litro y no significaría nada.
03 / La cestaQué hay dentro, y por qué no cambia
La cesta de referencia son estos 16 alimentos con estas cantidades, pensados como una compra semanal básica:
| Alimento | Cantidad |
|---|---|
| aceite de oliva | 1 L |
| arroz | 1 kg |
| pasta | 1 kg |
| harina de trigo | 1 kg |
| leche | 6 L |
| huevo | 12 ud |
| pollo | 1 kg |
| patata | 2 kg |
| cebolla | 1 kg |
| tomate | 1 kg |
| tomate triturado | 800 g |
| manzana | 1 kg |
| queso | 250 g |
| yogur | 500 g |
| atun en lata | 200 g |
| sal | 500 g |
La composición es fija y pública a propósito. Un índice cuya lista cambia cada mes no mide la subida de los precios: mide el cambio de la lista. Si algún día hay que tocarla, se dice con su fecha y se avisa de que el nivel deja de ser comparable con el anterior.
04 / El movimientoLa variación se encadena, no se resta
Esta es la parte que más se hace mal, y aquí se hizo mal durante unos días.
El coste de hoy sale de los precios de hoy. Pero la subida o bajada no puede salir de restar el coste de dos días, porque entre un día y otro también cambia qué productos representan a cada alimento, y esa diferencia de muestra se cuela como si fuera un cambio de precio.
Pasó de verdad: el 14 de septiembre de 2026 esta página llegó a publicar que el pollo había subido un 5,2 %. Sus 38 productos costaban exactamente lo mismo que la semana anterior. Lo que había cambiado era el grupo, no los precios.
Desde entonces la variación se construye desde abajo: se compara cada producto consigo mismo en ambas fechas, se resume por alimento con la mediana, y se pondera por lo que ese alimento pesa en la cesta. Es como se calcula un IPC. Un producto que no existía antes no tiene con qué compararse y queda fuera, en lugar de contaminar el resultado.
05 / Lo que no sabeLimitaciones
Una sola cadena
Ahora mismo el índice se calcula con el catálogo de mercadona. Llamarlo «los precios de España» sería exagerado: es una muestra grande de una cadena grande.
Las bajadas que se ven no son todas las que hay
La sección de ofertas usa el precio anterior que publica la propia cadena, y esa cifra solo aparece cuando el producto ha bajado. Las subidas no se anuncian, así que esa lista nunca es una muestra representativa del movimiento.
Emparejar productos con alimentos es aproximado
Decidir que «Arroz redondo Hacendado» es arroz se hace leyendo el nombre, y eso falla. Se han cerrado varios casos —el tomate frito que se colaba como aceite de oliva, la bebida de avena que pasaba por avena— pero quedan: acierta el tipo de producto y falla más en la variedad.
Es una serie joven
La primera foto es del 9 de septiembre de 2026. Hasta que no haya semanas por detrás, las comparaciones a medio plazo no pueden decir gran cosa, y cuando no se pueden hacer se dice en vez de rellenarlas.
06 / Los datosCógelos
El índice del día está en /datos/indice.json y la serie completa en /datos/serie.json, con una copia fechada por cada día publicado. Puedes usarlos citando la fuente.
Lo que se publica es siempre el agregado calculado: medianas por alimento y el coste de la cesta. Nunca fichas de producto, nombres comerciales enlazados ni imágenes de los supermercados.